Sobre mí

La comida siempre fue fuente de placer inmediato y generoso para mí. Mi historia es la de una niña glotona, cuya familia se juntaba a hacer grandes comilonas de pastas, carnes y harinas, con sobremesas de café y masitas, que duraban horas. Sin embargo, a los 14 años, un concepto nuevo se instauró en mi mente, marcando el comienzo de un camino sin retorno, y gracias al cual elegí esta profesión: tenía que adelgazar.

Desde mi infancia temprana había visto a mi madre hacer dieta, así es que la noción de que había algo mal con mi cuerpo, y de que tenía que arreglarlo pasando hambre, se sentía muy natural para mí en ese momento. Es así que empecé a incursionar en la restricción con la comida y retar a mi Cuerpo al límite, faltándole el respeto de varias maneras.

Por empatía hacia los animales no humanos, empecé a practicar el Vegetarianismo a los 17 años.

Unos años después, fui un paso más y eliminé el resto de productos de origen animal que aún consumía. Ahí es cuando realmente comenzó mi viaje con la Cocina: el Veganismo y mi gusto por la comida, me obligaron a ponerme creativa para no aburrirme.

Alrededor de los 23 años, tuve un momento de mucho descontrol con la comida y sentía una gran ansiedad, que me llevaba a devorar en unos minutos, 2 o 3 paquetes enteros de galletitas dulces. Tal vez mi antojo era de algo más saludable, pero las galletitas eran veganas y fáciles de conseguir cuando atacaba la ansiedad. En ese entonces leía las etiquetas de los alimentos procesados, tan sólo para descartar posibles productos animales, y sabía muy bien que otros ingredientes, como el aceite hidrogenado, si bien estaban “permitidos”, eran terriblemente nocivos para mi salud.

Con el tiempo fui expandiendo mi conciencia a otro nivel, y entendí que una alimentación respetuosa de los animales no era suficiente, sino que tenía que ser respetuosa de mi Cuerpo primero. De nada vale cuidar la vida de otros, si yo me estoy matando a productos procesados, llenos de químicos y azúcar, que no me alimentan y que me llevan a un destino seguro de diabetes, obesidad, hipertensión y problemas cardíacos.

La maternidad y mis estudios en el IIN terminaron de consolidarme en el entendimiento de que no hay una dieta que sirva para todos, ya que cada individuo es único, y que la dieta que nos sirve en un momento de nuestras vidas, puede no beneficiarnos en otro momento, por lo que es indispensable que nos conectemos con nuestro cuerpo y registremos qué nos está diciendo.

Urge que cambiemos el foco de atención y vayamos a la raíz. Si nos duele la cabeza todos los días, podemos tomar Ibuprofeno y encontrar alivio inmediato, pero la raíz del dolor de cabeza no desaparece. Es como dejar una olla a presión olvidada por tiempo excesivo, sin revisar cómo va la comida; en algún momento, la olla explota.

La alimentación debe ser una herramienta del cuerpo para nutrir la Mente y potenciar el Espíritu.

Te puedo acompañar a encontrar la forma de alimentarte que mejor te nutra y te haga sentir pleno. Este es un viaje de ida; una vez que comenzamos el camino, es un espiral que asciende y nunca para; podremos tropezar, cansarnos y frustrarnos, pero siempre volveremos porque hay una motivación real y que se registra fácilmente, y es la de sentirnos plenos y saludables.

Tu Salud empieza Ahora.

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