Cinthia Soca – 38 años

El cambio más grande es que mi conciencia en cuanto a los alimentos se hizo más plena y responsable, no sólo responsable en el respeto hacia mí misma, sino también responsable con el entorno. Entender que ir a lo más natural y menos procesado forma un ciclo más comprometido con la naturaleza y la localidad donde habitas. Incorporé a mis días nuevos hábitos alimenticios naturales, productos orgánicos hechos por productores locales, frutas y verduras cosechadas en huertas orgánicas. Además de transformar mi manera de alimentarme, me deshinché totalmente,  me siento bien, liviana, y se me fue la celulitis!!!!!!!!!!

Me encantó el programa. Aprendí a cocinar con semillas, que era mi inocente objetivo primario, pero también profundicé en ciencias de la alimentación como la macrobiótica o el ayurveda. Mientras cocinaba mis primeros panes integrales y experimentaba con fermentos probióticos o combinaba los distintos alimentos para ayudar a la metabolización y la digestión, mis hábitos diarios fueron cambiando. Entendí que hay un paralelismo entre cómo me alimento y cómo entablo mis vínculos afectivos.  En paralelo descubrí un mundo nuevo: a través de la comida das y recibís amor. Además me abrió la cabeza a entender otros procesos que tienen que ver con el hecho de consumir en sí y el sistema. Es decir aprendí mucho más de lo que fui a buscar 😉

El trabajo de Lua es esencial para personas que tienen problemas con la comida, como ser el colesterol, diabetes, obesidad, anorexia, bulimia. También la recomendaría en escuelas, liceos y ámbitos de trabajo.

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